GRECIA Y EL CAMBIO DE EPOCA por: Alfredo Serrano Mancilla* Doctor en Economía, Director CELAG

Escrito por Enlaondacuc 05-07-2015 en Onda Mundial. Comentarios (0)

Los “expertos” no contemplaron la variable “pueblo” en sus modelos econométricos. Todo estaba bajo control hasta que la mayoría ciudadana griega respaldó una propuesta política diferente a aquella dictada por la Troika. La democracia tiene este tipo de caprichos: depende de la voluntad de su pueblo. La economía sin política corre siempre el riesgo de descuidar esta particularidad creyendo que todo gira en torno a dogmas incuestionables, sin cabida para referéndum. Y resulta que no. Resulta que a un país de la periferia europea, Grecia, de unos 11 millones de habitantes, se le ha ocurrido la trasnochada idea de consultar a su ciudadanía por qué camino seguir ante una situación verdaderamente insostenible. La decisión es elegir entre: 1) seguir con lo que se ha venido haciendo por parte de los gobiernos anteriores (Nueva Democracia y PASOK) que ocasionó la caída del caída del 25 % del PIB, 26% de desempleo, 52% de desempleo juvenil (el más alto de Europa y tres veces superior al índice anterior a las medidas de austeridad), 45% de pensionistas pobres y 40% de los niños bajo el umbral de la pobreza; ó 2) al menos intentar otra forma de hacer las cosas aunque éstas no sean ni mucho menos fáciles dado que se arrastra una deuda elevadísima, tanto social como financiera, y con múltiples ataduras y condicionantes en el seno de la propia UE.

Contado así, parece natural que los griegos hayan decidido abogar por la opción “más vale lo desconocido que lo malo conocido”. Suena racional que la mayoría se haya decantado por nuevas recetas a sabiendas que las prescripciones del pasado han condenado a un empobrecimiento sin parangón en la historia del país heleno. Sin embargo, este hecho ha sorprendido a propios y extraños porque en casi 70 años de historial oficial del FMI, ningún país del primer mundo había llegado a este escenario, esto es, el impago del crédito. Es la primera vez que un país-satélite en la zona central decide desacatar una orden dada. La periferia europea se revela así contra su centro de gravedad en la misma línea de lo que ha venido aconteciendo desde hace unos años en muchos otros países de la llamada periferia mundial. La diferencia estriba en que esta vez quien desobedece está inserto en uno de los epicentros mundiales, es decir, en la zona euro. A la periferia-absoluta (afuera de los países centrales) se le suma a periferia-relativa (adentro) en este intento de emanciparse. La rebelión de las periferias caracteriza indudablemente a este cambio de época del siglo XXI. Lo que Marx llamaba el viejo topo está emergiendo crecientemente en estos años en los que el capitalismo mundial deja demasiadas heridas sin suturar. Ese topo, hoy llamado Grecia, irrumpe desde las resistencias subterráneas negándose a seguir bajo el mandato de lo que determina Alemania. Mañana podría ser España; pasado, Portugal. Lo que ayer era de sentido común, ahora ha dejado de serlo. Lo que antes era objeto de obediencia con cabeza cabizbaja, hoy se cuestiona con dignidad.